El día que los dejé ir

En 1996, mientras cursaba mi pregrado en Ingeniería sostuve un romance que me separaría de mi amada pb1k para siempre, me regalaron mi primera computadora. Era un clon, nada vistoso, un ciryx x586, pero era mi primera computadora y acaparó toda mi atención.

En su limitado disco duro tenía versiones poderosas de software en comparación a las limitadas versiones que había creado para la pb1k. Ahorré mucho tiempo haciendo mis trabajos en MS Word e imprimiéndolos en una Canon de “burbuja” como se le apodó a las impresoras de inyección de tinta en esa época.

Aquello hizo que guardara mi pb1k, el software y periféricos en un oscuro y lejano rincón.

Luego de varios años de estar trabajando, tal vez a principios del 2002 y con algo de insistencia de parte de quienes debían hacer el aseo en donde guardaba mis cosas llegó la siempre temida pregunta: -qué piensas hacer con eso? Si ya no lo usas véndeselo a alguien que si lo pueda aprovechar. Claudiqué entonces ante la lógica del argumento y puse a la venta la MD100A y la FP100, decidí conservar la pb1k en una gaveta donde no incomodara a nadie pero me deshice de la caja y los protectores de icopor.

En la época en que Altavista existía y el correo electrónico de lujo era yahoo me contactó alguien de España para comprarme esos aparatos para un familiar cercano. Renuente aún a la situación cometí un error craso, envié junto con la MD100A los disquetes con -casi- todo el software que había desarrollado durante años. Todos menos MK2, o al menos eso creo a la fecha, realmente no lo sé porque no he podido leer el dichoso disquete*.

*Este disquete.

Con los años, la discreta escena de fans de la pb1k ha hecho interesantes desarrollos, primero desarrollaron un plugin que, desde linux permitía leer un disquete en formato de la pb1k en una unidad de disquete estándar, con los años inclusive un emulador de la pb1k que era capaz de leer una imagen de esos disquetes estuvo disponible, sin embargo, con ninguno de esos artilugios he podido leer mi disquete, así que ha permanecido como un misterio si aún tengo una copia legible del port de MK2 que desarrollé para pb1k y con suerte, ¿quien sabe? Tal vez salvé alguna otra pieza de software en los Dysan de baja densidad que requería la MD100A.

Recientemente he tratado de contactar a quien le vendí el software sin éxito, no tengo acceso ya a la cuenta de yahoo y en google no hay mención de ninguna pieza de software con el nombre que hace un par de décadas bauticé, supongo que los discos y todos los aparatos terminaron en algún basurero español, compartiendo su lugar eterno al lado de unos pañales sucios y plásticos eternos.

La decisión de vender esos aparatos me ha acosado desde entonces y aún no me abandona.

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