Camina a mi lado: pt1

Viene del post: Camino hacia el centro. http://oicini.com/2018/12/22/el-camino-hacia-el-centro/

Corría el día del padre del año 2016. Ese día llevamos a mi papá (abuelo) a compartir un almuerzo en un nuevo restaurante de la ciudad, “El conquistador”, su nombre evocaba imponencia y aunque ninguno de nosotros había ido ahí antes, había sido bien recomendado por las redes sociales de la época.

Recuerdo estar comiéndome una deliciosa posta de carne en salsa de guandules, una exquisitez que a la fecha no he vuelto a probar, el lugar, ambientado en los años 1940s, se hizo muy acogedor para toda mi familia, quienes departíamos haciendo hablar al más anciano de la mesa para escucharle sus recuerdos de infancia. De la nada, se vino a mi mente una idea descabellada, a la cual anticipé su negativa respuesta, aún así, la hice: -papá, vámonos a Cuba, tu y yo, solos, para celebrar tu cumpleaños número 92. – me miró brevemente, con sus arrugas de pug en las mejillas me dijo: -nombe mijo, qué vamos a hacer por allá, déjame aquí, aquí estoy bien -. Crucé miradas con mi madre, mi esposa e hijas e incliné hacia abajo mi mentón u poco derrotado, pero, -y no parece que hubiera sido yo quien habló-, repliqué: -papá, por un momento piensa que ya estás allá, que ya estás en Cuba en estos momentos, a qué lugares te gustaría ir?. Se quedó un rato callado, masticando lentamente su comida y mirándome me respondió: -pues, iría a la bodeguita del medio, a la esquina del movimiento, a… sus pupilas se dilataron haciendo que el negro carbón de sus ojos ahora parecieran canicas brillantes y agregó: -mijo, vamos que vamos!.

No podía creer lo que acababa de escuchar, miré a mi madre, en sus ojos las acostumbradas lágrimas de topacio ya corrían rampantes por sus mejillas, mi esposa sonreía emocionada y mis hijas nos acompañaban expectantes. En ese momento inició una de las travesías más bellas que he tenido en mi vida, una que comenzó como una caminata hacia el centro de Barranquilla cuando yo era niño y que continuaba ahora con él, hacia una experiencia en la que a diferencia de la primera, ahora ambos seríamos ignorantes del camino y su destino, iríamos juntos y solos a un lugar al que ninguno de los dos había visitado antes: Cuba.

Comments are closed.